Esta creación, que rinde homenaje a la legendaria dirección de Guerlain, representa el esplendor de una ciudad en constante movimiento en la que se producen todo tipo de encuentros, y el deseo de una mujer libre de convertir su vida en un juego. El tono amarillo de la mimosa refulge más luminoso que nunca bajo la transparencia de una rosa. Champs-Élysées, suavizado por la madera de almendro, es una luz danzante, una caricia sonriente sobre la piel.
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